Gres porcelánico para suelos modernos: una opción ganadora en términos de estética, durabilidad e higiene

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Todas las cualidades del gres porcelánico moderno

Elegir el gres porcelánico para pavimentar y revestir el hogar resulta ser una opción muy a menudo positiva y acertada por varios motivos. Tras años en los que parecía imposible decantarse por materiales distintos de la madera, el mármol y la cerámica de formato pequeño, estrictamente vinculados a nuestra tradición constructiva dentro del sector residencial, el gres, poco a poco, se ha ido abriendo camino en el mercado, proponiendo nuevas estéticas y características tecnológicas de vanguardia.

El gres porcelánico moderno brinda prestaciones capaces de responder a muy diversas exigencias. Sus cualidades más relevantes son las siguientes:

  • elevada resistencia mecánica, o sea, capacidad de no deteriorarse ni romperse al sufrir impactos o la agresión de agentes químicos o atmosféricos, lo cual redunda en beneficio de su durabilidad, economía y sostenibilidad;
  • versatilidad de colocación y posibilidades prácticamente infinitas en la elección de colores, texturas y medidas;
  • facilidad de limpieza y mantenimiento y posibilidad de higienización próxima al 100%.
     

Examinemos juntos los detalles de cada uno de estos aspectos positivos del gres porcelánico, para configurar una lista de referencia útil en la ejecución de un eventual proyecto de aplicación real de este precioso y moderno material.

 

Gres porcelánico moderno, perfecta síntesis de estética, resistencia y durabilidad

Muy a menudo la elección del gres porcelánico para el solado del hogar se debe a razones prácticas y, sobre todo, a la idea consolidada en el imaginario colectivo de que se trata de un material prácticamente indestructible. Esta idea no se aleja mucho de la realidad, porque el gres, hoy en día, constituye la opción perfecta para quien, una vez colocado el pavimento, desea disfrutar de sus cualidades estéticas sin tener que efectuar frecuentes intervenciones de mantenimiento o substitución.

El gres, producido aplicando técnicas industriales de vanguardia en fábricas equipadas con la más moderna maquinaria, se comercializa en placas de varias medidas, que van desde los azulejos de formato pequeño hasta las placas de grandes dimensiones (en el caso de Ragno, de hasta 120 x 278 cm) y pueden presentar grosores diferentes según las necesidades y el lugar de colocación: se pasa del gres muy fino, aplicable con facilidad incluso para el revestimiento, al de grosores de 20 milímetros, perfecto para la colocación flotante y en seco sobre hierba, grava o arena.
 

Tanto en espacios interiores como exteriores el gres garantiza unas excelentes prestaciones en términos de resistencia, siempre que se adopten determinadas medidas en el momento de la colocación:

  • las juntas de separación entre las placas (incluidas las rectificadas) han de ser de dos milímetros por lo menos, para evitar posibles roturas en los bordes en caso de microdesplazamientos;
  • la superficie de solado debe ser perfectamente plana, consistente y continua, de modo que constituya una buena base para la colocación de la pavimentación;
  • una vez terminada la colocación, el gres porcelánico tiene que limpiarse a fondo con detergentes específicos, que aseguren la completa eliminación de los residuos de la realización de la obra y protejan la superficie de toda posible posterior aparición de manchas y halos.