En cromoterapia, el violeta es el color de la creatividad y la espiritualidad: favorece la inspiración y al mismo tiempo la meditación profunda, ralentizando el ritmo cardíaco. Así pues, ¿por qué no proponerlo en los azulejos del salón? En sus versiones cromáticas más refinadas, en efecto, puede decorar la sala de estar con personalidad y estilo. Aquí está en todas las variantes cerámicas de Ragno.