Situado a pocos pasos de Porta Venezia, el complejo de Viale Regina Giovanna 27–29 se desarrolla sobre una superficie de aproximadamente 21 mil metros cuadrados y alberga oficinas de Clase A, caracterizadas por acabados de alto nivel y elevadas prestaciones energéticas.
Para profundizar en las decisiones de diseño y materiales que guiaron la intervención, nos reunimos con Federica De Leva, cofundadora junto con Antonio Gioli del estudio GBPA Architects, que ha seguido el desarrollo del proyecto.
Un gran espacio devuelto a la ciudad con un nuevo destino terciario multi-tenant. ¿Cómo nace el concepto del proyecto?
Un edificio de estas dimensiones requiere necesariamente una configuración de diseño flexible, tanto a nivel de distribución como de instalaciones, de modo que permita a la propiedad adaptar los espacios a las necesidades de diferentes inquilinos, explica Federica De Leva.
El complejo se articula en dos cuerpos de fábrica: uno que da a Viale Regina Giovanna y un segundo volumen trasero, paralelo y de menor altura. Los dos edificios se han conectado mediante puentes aéreos, dando lugar a una planimetría fluida y a un sistema de espacios interconectados.
Un papel central en el proyecto se reservó también a la recuperación del patio interior, hoy utilizable en varios niveles y enriquecido con espacios verdes elevados que amplían las posibilidades de uso de los espacios exteriores.
La intervención de regeneración urbana se centró además en la construcción de una fuerte identidad visual para el edificio y en la redefinición del sistema de accesos. La nueva entrada, retranqueada respecto a la línea de la calle y orientada hacia la avenida, conduce a una recepción de doble altura caracterizada por una elevada permeabilidad visual. Este espacio se convierte en un elemento arquitectónico de gran impacto dentro del ritmo de la fachada, tratada de manera uniforme con materiales que reinterpretan el lenguaje arquitectónico del contexto circundante, respetando el patrimonio existente.
Eficiencia y sostenibilidad ambiental: ¿cuáles son hoy los benchmarks de referencia y en qué dirección están evolucionando?
En los últimos años se ha consolidado una creciente conciencia por parte de los clientes –a menudo fondos inmobiliarios, SGR e inversores institucionales– respecto al valor estratégico de la sostenibilidad en el proyecto arquitectónico y en la gestión de los activos. Cada vez con mayor frecuencia se requiere una plena conformidad de los inmuebles con los principales protocolos de certificación ambiental, entre los que destacan LEED, BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method) y WELL (WELL Building Standard), hoy entre los más difundidos a nivel internacional.
Estos estándares ya no representan solo un valor añadido, sino que están progresivamente convirtiéndose en un auténtico benchmark de mercado, capaz de orientar las decisiones de diseño desde las primeras fases de desarrollo. Paralelamente, crece la atención hacia la rendición de cuentas de las decisiones –también de diseño– según criterios ESG (Environmental, Social and Governance), que impulsan al sector inmobiliario hacia una mayor transparencia y medición de las prestaciones ambientales y sociales de los edificios.
El objetivo es doble: por un lado reducir los costes operativos a lo largo de todo el ciclo de vida del inmueble, gracias a soluciones tecnológicas e instalaciones más eficientes; por otro mejorar el rating energético y el valor patrimonial del activo inmobiliario, haciéndolo más competitivo y resiliente en el tiempo.
Junto a los aspectos energéticos y ambientales, adquiere además un papel cada vez más central el tema del bienestar de las personas. La iluminación natural, la calidad del aire, el confort acústico y la flexibilidad de los espacios son hoy elementos determinantes en el diseño de los espacios de trabajo, en la conciencia de que los edificios no son solo infraestructuras funcionales, sino lugares que influyen de forma directa en la calidad de vida y la productividad de quienes los utilizan a diario.
¿Cuáles son los elementos alrededor de los cuales habéis repensado los nuevos espacios de trabajo?
Para esta intervención el proyecto se centró principalmente en la envolvente del edificio y en los espacios comunes, dejando a los inquilinos la posibilidad de personalizar los espacios interiores de las oficinas. Sin embargo, incluso dentro de esta configuración Shell & Core, el desarrollo de los espacios de trabajo se consideró desde las fases iniciales del proyecto.
En las diferentes plantas, la reconfiguración de las superficies y las alturas de los techos ha permitido maximizar la eficiencia distributiva y la difusión de la luz natural, mejorando al mismo tiempo la funcionalidad y la flexibilidad de los espacios. Un enfoque cada vez más necesario en un contexto donde el workspace se orienta hacia modelos colaborativos y modos de trabajo “smart”.
El proyecto integra además principios biofílicos. Amplias terrazas extienden las áreas de trabajo hacia el exterior, favoreciendo una relación más directa entre los usuarios y el entorno natural. También el patio interior, completamente rehabilitado, asume un papel central: articulado en dos niveles interconectados, se configura como una auténtica ágora contemporánea, un espacio protegido pensado para estimular el encuentro y la interacción entre las personas.
El espacio de oficina está hoy llamado a “materializar” la identidad y la cultura empresarial. Este principio ha orientado no solo las decisiones de distribución, sino también las estrategias de instalaciones y tecnología adoptadas en el proyecto. La atención al bienestar y la sostenibilidad se refleja también en el diseño de las instalaciones: el edificio ha obtenido la certificación LEED Platinum, el nivel más alto previsto por el protocolo para las prestaciones ambientales y energéticas.
¿Cuáles elementos son hoy imprescindibles para un espacio de oficina?
En los últimos años se ha producido un cambio de paradigma: de la lógica de la densidad se ha pasado a la de la calidad del espacio. Hoy es fundamental diseñar espacios capaces de combinar áreas formales e informales, espacios para la colaboración y zonas dedicadas a la concentración individual, garantizando al mismo tiempo flexibilidad y reconfigurabilidad en el tiempo.
Junto a la calidad espacial, adquiere un papel decisivo el confort ambiental: luz natural, correcta ventilación y climatización, calidad acústica. Las soluciones más avanzadas permiten a cada puesto de trabajo regular su propio microclima, adaptando temperatura y ventilación a las necesidades individuales.
En este escenario, el bienestar físico y psicológico de las personas ya no es solo un valor añadido, sino un verdadero activo estratégico para las empresas y para los edificios que las albergan.
En muchas de vuestras obras las superficies cerámicas asumen un papel relevante. ¿Qué decisiones habéis adoptado en este inmueble?
En esta intervención el trabajo se centró principalmente en las fachadas y los espacios comunes, explica Federica De Leva. En el caso de las fachadas, debíamos intervenir en dos cuerpos de fábrica diferentes y encontrar un lenguaje capaz de devolver una imagen unitaria a todo el complejo. En este sentido, la cerámica se ha revelado un aliado valioso.
Las losas Eterna, en el tono Mix Gris, se utilizaron como elemento compositivo capaz de armonizar los dos volúmenes, manteniendo sin embargo la secuencia original de las aberturas. El resultado es un diseño de fachada coherente, en el que el nuevo revestimiento dialoga con el sistema arquitectónico existente sin alterar su ritmo.
Otro elemento determinante fue el diálogo con la Comisión del Paisaje, que requirió un estudio en profundidad del contexto urbano. Esta indicación descartó la hipótesis de una fachada completamente transparente, orientando en cambio el proyecto hacia una solución más material. La elección recayó en la colección efecto piedra de Ragno Ceramiche, caracterizada por delicadas vetas y grafismos que evocan las huellas de las conchas marinas. Una textura capaz de dinamizar la superficie manteniendo un equilibrio cromático sobrio.
Se trata de una solución coherente con el contexto arquitectónico circundante, caracterizado por la presencia de numerosos revestimientos pétreos, pero reinterpretada con un lenguaje contemporáneo y ligero.
No menos relevante fue el tema de las prestaciones técnicas. Las superficies cerámicas seleccionadas cumplen de hecho con elevados parámetros de resistencia y contribuyen a la obtención de los créditos previstos por los protocolos ambientales como LEED, un aspecto central en un proyecto que considera todo el ciclo de vida del edificio y su futura gestión.
La cerámica se ha empleado también en el patio interior, con el objetivo de crear una continuidad material con los espacios comunes interiores. Una de las características más interesantes de las colecciones en gres porcelánico es precisamente la posibilidad de establecer un diálogo fluido entre interiores y exteriores, construyendo una percepción espacial unitaria y coherente.
¿En el estudio cómo afrontáis la elección de los materiales?
La selección de los materiales representa una fase central del proceso de diseño y se aborda de manera estructurada y compartida. «Recientemente hemos cambiado de sede –relata Federica De Leva– y dentro del nuevo espacio hemos querido dedicar una zona amplia y organizada a la materioteca.
Este ambiente funciona como un verdadero laboratorio de proyecto, donde arquitectos y diseñadores trabajan en estrecho contacto con muestras, superficies y acabados. La materioteca es utilizada transversalmente por los equipos que se ocupan tanto de arquitectura como de interiorismo, favoreciendo un enfoque integrado para la definición de la identidad material de los espacios.
El trabajo a menudo toma forma a través de la construcción de mood boards, herramientas fundamentales para orientar la investigación de diseño y comparar materiales, colores, texturas y soluciones técnicas. Las mood boards se convierten así en la base para un proceso de debate colectivo entre los diferentes miembros del equipo, permitiendo compartir visiones y directrices de diseño antes de llegar a las elecciones definitivas.
Junto al trabajo interno, un papel determinante lo desempeña el diálogo con las empresas fabricantes. La relación con los fabricantes es continua –prosigue De Leva– y representa una parte sustancial de nuestro método de trabajo. Las empresas no son solo proveedores, sino interlocutores técnicos con los que dialogar sobre prestaciones, innovación y potencialidades aplicativas de los materiales.
Gracias a este intercambio constante, los fabricantes se convierten en auténticos socios de proyecto: una red de consultores altamente especializados que contribuye a orientar las decisiones hacia soluciones capaces de combinar calidad estética, prestaciones técnicas, sostenibilidad y durabilidad en el tiempo. En un contexto en el que el proyecto arquitectónico es cada vez más complejo, el conocimiento profundo de los materiales y sus aplicaciones se convierte de hecho en una de las herramientas más importantes para construir edificios coherentes, eficientes y capaces de mantener su valor en el tiempo.
Ph Giovanni Hänninen