Con la complicidad de los muchos proyectos que, a gran escala, prevén la rehabilitación y refuncionalización de edificios antiguos que antes eran establecimientos industriales y que posiblemente ocupaban zonas urbanas que ahora han sido alcanzadas por la expansión de la periferia residencial, se ha abierto camino una tendencia estilística concreta y muy distintiva.

Esta tendencia, que en su conjunto podemos definir como ‘estilo industrial’, aprovecha algunos elementos que evocan los acentos rudos y matéricos de la arquitectura en la que se inspira, y al mismo tiempo interpreta la relación entre la luz y el espacio interior de forma completamente diferente a las que estamos acostumbrados a experimentar en otros entornos habitacionales.

 

Una casa de estilo industrial en ocho puntos

Una casa de estilo industrial se distingue perfectamente de las demás gracias a determinadas características específicas que pueden resumirse en la siguiente serie de puntos:

  1. internamente, se articula en espacios muy amplios, en los que las funciones se ubican utilizando zonas que no están delimitadas necesariamente mediante particiones fijas y opacas, sino que se unen entre sí de manera fluida e informal
  2. techos muy altos en los que no se oculta la estructura ni se usan falsos techos; el estilo industrial prefiere que los elementos estén a la vista, que expongan tanto su forma como su función, sin artificios
  3. máxima valorización del aporte de luz natural para recordar la necesidad de salubridad en los lugares de trabajo que imponía su anterior uso industrial
  4. uso de materiales sin tratar, rudos, sin acabados perfectos, para recordar la elaboración de tipo industrial que no estaba abocada al mercado de la decoración de interiores residenciales
  5. recuperación de elementos vintage, tanto en el ámbito arquitectónico como (en menor escala) a nivel de decoración y complementos; el mobiliario de estilo industrial no se puede atribuir a una época específica, sino que constituye un conjunto de elementos diferentes entre sí que se combinan para crear un espacio equilibrado y armonioso
  6. caracterización del revestimiento —en el suelo y las paredes— usando materiales capaces de dar vida a una continuidad estética extremada (por ejemplo, las placas de gres de imitación del cemento, articuladas en formatos muy grandes y de modularidad componible) o bien, por el contrario, a una variación de texturas y colores muy marcada (por ejemplo, el parqué de listelos de pequeñas dimensiones, conocido precisamente como parqué ‘industrial’)
  7. tuberías, cableados y conductos a la vista, especialmente en el caso de la calefacción y el aire acondicionado, que utilizan canales metálicos suspendidos del techo, y el tendido eléctrico, que se distribuye por los distintos ambientes a través de canaletas o cables textiles que se aplican sobre la superficie de las paredes en lugar de instalarse en obra
  8. esencialidad y pureza, que, sin embargo, al contrario de lo que ocurre en los interiores minimalistas, no son el resultado de un proceso de eliminación, sino de redescubrimiento de los orígenes y el alma de la arquitectura

Cocina de estilo industrial: superficies materiales y electrodomésticos independientes

Una casa de estilo industrial moderno mantiene un hilo narrativo común en todos los ambientes que la forman, sobre todo porque muchos no están separados unos de otros, sino que se distribuyen en una sola planta abierta. Por eso, es fundamental —casi diríamos obligatorio— mantener la coherencia y la continuidad entre las diferentes opciones de diseño de interiores referidas a los acabados del suelo, el revestimiento de las paredes, los muebles y los complementos.

Visitemos una cocina de estilo industrial virtual, situada en un piso imaginario creado en el interior de un antiguo edificio rehabilitado como vivienda. Se podría tratar, por ejemplo, de una cocina colocada en un rincón de la zona de día, que a su vez se compone de un espacio ‘relax’, con el sofá, unas butacas y un televisor, y de un espacio destinado a la mesa del comedor, listo para acoger a numerosos invitados.

En nuestra cocina ideal, el suelo presenta una serie de placas de gres de imitación de la resina en formato grande, de forma que sea fácil distinguir la función específica de esta zona con respecto al resto del salón, que tiene el suelo de parqué industrial.

Las paredes recuperan la trama cálida e históricamente reconocible de los ladrillos, a la vista y sin enlucir. Sobre su superficie roja destaca el acero pulido de los electrodomésticos independientes que imitan, en el entorno doméstico, un uso profesional de la cocina.

El equipamiento de la cocina de estilo industrial se completa con una serie de elementos contenedores que le dejan el papel de protagonista absoluto a la madera no tratada, junto con algún que otro elemento reciclado: las sillas y la vajilla de cerámica y hojalata, colocada en una serie de estantes abiertos, de fácil acceso, que contribuyen a la decoración general del ambiente.

 

El sueño de una bañera exenta con patas

Más arriba, al hablar de las ocho características imprescindibles de una casa de estilo industrial, decíamos que lo ideal es tener las instalaciones a la vista. Esto casa perfectamente con la presencia en el baño de elementos tales como una bañera exenta, mejor aún si es de estilo retro o incluso de fundición, recuperada de alguna vieja obra. Con una rápida renovación del esmalte, dispondremos una bañera lista para contar nuevas historias de vida íntima y familiar.

El perfil lineal del lavabo y los sanitarios de cerámica blanca brillante, con sus delicadas formas redondeadas, resalta contra la superficie decorada de los azulejos de cerámica, que en un baño de estilo industrial pueden imitar las texturas de las paredes del metro de París o Nueva York, o incluso crear un motivo mezclando pequeños formatos de cerámica con colores en contraste.