En sinergia con la naturaleza

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Todos los proyectos del estudio NOA —reconocido a nivel internacional sobre todo por la arquitectura de montaña— son un recorrido cultural capaz de interpretar el territorio y la labor artesanal, traducidos en su propio lenguaje. El Olympic SPA Hotel de San Giovanni di Fassa, ubicado en la provincia italiana de Trento, es un ejemplo concreto de este enfoque inmersivo y sostenible. Hablamos de ello con Niccolò Panzani, que es corresponsable —junto con Barbara Runggatscher— de interiorismo en el estudio.

Vuestra arquitectura desde siempre persigue una sostenibilidad auténtica, en comunicación constante con el paisaje y la cultura local. ¿Cuáles son los puntos de partida imprescindibles a la hora de iniciar un proyecto?

Empezamos en primer lugar por el diálogo con el cliente, con quien hablamos todo lo posible, escuchando sus exigencias y también exponiendo nuestra visión de proyecto. Pongamos como ejemplo el Olympic SPA Hotel, un hotel de gestión familiar cuyos propietarios sienten gran apego por el territorio, las tradiciones locales y también la cuestión medioambiental, por lo que querían utilizar, en la medida de lo posible, materiales autóctonos como la piedra y la madera. Partimos de estas necesidades, centrándonos en el lugar, la distribución del terreno y el entorno general. Y es un sitio que habla por sí solo, de eso no cabe duda.

La sostenibilidad desde siempre es un elemento central en nuestros proyectos, e igualmente indispensable es la colaboración con artesanos de la zona. Esta relación con ellos es fundamental, es parte del propio proyecto, siempre representa una experiencia positiva, una escuela donde aprender.

Luego está la atención al detalle, y aquí me remito a lo que venía diciendo. La carpintería con la que colaboramos es pequeña, pero trabajan bien, con dedicación, manteniendo la manualidad en todo lo posible, con una búsqueda minuciosa de la madera perfecta para cada elemento. De ahí derivan la calidad y la sofisticación que añaden valor al proyecto.

En la arquitectura del Olympic SPA Hotel no encontramos solo un simple respeto por el territorio, sino un proyecto que lo refleja enteramente, que incluso hace suyo el perfil de las montañas circundantes. ¿Vuestros proyectos empiezan con una visión de conjunto o a partir de los detalles? 

Al igual que en otros proyectos, empezamos con un concepto general, pensando en las futuras necesidades, en cómo podrá desarrollarse el hotel al cabo de diez o quince años, un tiempo variable en función de la disponibilidad de los propietarios y de las tendencias del turismo. Tras compartir las modificaciones necesarias para alcanzar la solución final, decidimos cómo actuar en una primera etapa, teniendo en cuenta los objetivos prioritarios que los dueños deseaban lograr. El proyecto puede considerarse integral únicamente si mantiene una visión de conjunto, que se perdería si procediéramos por partes. Las diez nuevas suites y la sauna suspendida en el bosque son solo el principio, ya que el proyecto completo prevé la reforma de todas las habitaciones y los espacios públicos, algo imprescindible para que la clientela no se sienta a medio camino entre dos mundos diferentes.

Además, nos parecía interesante conseguir integrar el panorama de los alrededores en la arquitectura, por lo que creamos el perfil montañoso del hotel, con tejados de vertientes y habitaciones con inclinaciones diferentes.

Una parte del Olympic es subterránea. ¿Es la primera vez que utilizáis una arquitectura hipogea en un complejo hotelero? ¿Qué ventajas ofrece?

El tema de la sostenibilidad es muy lábil, puede interpretarse de diferentes formas. Incluso cuando construimos de forma sostenible, estamos interviniendo en la naturaleza. Y eso, sinceramente, de por sí no es sostenible.

Con la arquitectura hipogea se crea una relación más estrecha con el medio ambiente: mimetizamos un poco lo que estamos haciendo e interferimos lo menos posible con la naturaleza, dándole la libertad de dominar la propia arquitectura. Esta necesidad de sentirse incluidos en el entorno natural es una de las demandas cada vez más frecuentes de la clientela, pero plantea algunos desafíos considerables en el diseño, porque —comparado con la forma habitual de construir— hay diversos aspectos que tener en cuenta y, lamentablemente, mucho depende de las instituciones, las autorizaciones, la burocracia. Y eso pese a que la arquitectura hipogea representa sin duda una solución interesante para camuflar volúmenes artificiales demasiado intrusivos, pues reduce su tamaño y devuelve al paisaje algo de lo que le hemos quitado.

En vuestros proyectos dais mucha relevancia al uso de los colores y los materiales. En obediencia al axioma de la sostenibilidad, esto a menudo significa tomar decisiones rigurosas. ¿Qué criterios adoptáis?  

La elección de los materiales es determinante, es lo primero que se nota al entrar en un hotel y proporciona una percepción inmediata de lo que cabe esperar. Debemos prestar gran atención a lo que utilizamos y —precisamente en nombre de la sostenibilidad— tenemos que proponer materiales de gran durabilidad, que no se estropeen fácilmente. Este es un factor de principal relevancia cuando se trabaja en el sector de la hostelería.

El Olympic, que ha sido premiado con la mención de honor en el concurso Ceramics of Italy Tile Competition 2024 en la categoría no residencial, utiliza el material cerámico de Ragno en varias áreas. ¿Qué criterios determinaron la elección de esta marca?

El material cerámico tiene una ventaja inigualable, que es su resistencia: no se estropea ni se rompe, es resistente a las heladas y necesita poquísimo mantenimiento. Justamente por su durabilidad responde plenamente a los criterios de sostenibilidad.

Ragno es una marca que utilizamos a menudo en nuestros proyectos, porque su amplísima gama de productos, acabados y colores nos brinda gran libertad de diseño. En el Olympic Hotel utilizamos los azulejos de Ragno en los cuartos de baño de las nuevas suites para revestir el suelo, las paredes y el mueble del lavabo, optando por una imitación de la piedra de tonos muy cálidos que aporta un aire de gran naturalidad a los ambientes. La estética es idéntica a la de la piedra, pero la diferencia en las prestaciones del material es increíble.